miércoles, 21 de diciembre de 2011

Watch you smile while you are sleeping.

Me he pasado la vida teniendo miedo, miedo de ti, de lo que me abrumaba lo que me estabas haciendo sentir, de perderte. He tenido tanto miedo que he llorado sólo temiendo lo que pudiera suceder. Sí es verdad que no fue nada comparado con la desesperanza que me invadió cuando te fuiste, pero eso lo único que hizo fue incrementar mi miedo. Esta vez tengo miedo de sentir, de sentir de nuevo que si alguien me toca sólo con la punta de los dedos un ramalazo de eso sube por mis venas extendiéndose con rapidez por todo mi cuerpo, desentumeciéndolo como si se tratara de la droga más potente del mundo.


Where are you? And I'm so sorry, I cannot sleep, I cannot dream tonight.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Money can't buy us happyness.

Y en ese momento me reí. Me reí a carcajadas, con fuerza, sabía que no podría parar de hacerlo. Cualquiera que hubiera estado a mi alrededor se habría dado cuenta de que no era feliz. Sonaba a locura, a desesperación, a haber perdido los nervios. Era una risa maniática que podía entrar por tus oídos e ir congelando tu cuerpo en una milésima de segundo. Temblaba casi con violencia, con la carne de gallina y reía. Reía porque sabía que no sería capaz de llorar, era una tristeza tan profunda que las lágrimas no habrían podido reflejarla. Tenía miedo de quedarme en silencio, mis escalofriantes carcajadas eran muchísimo mejor que sentir el vacío, la nada. Estuve riendo hasta que el cansancio me venció y me quedé dormida, no estoy segura si seguí riendo hasta en sueños. Supongo que fue en ese momento en el que me volví fría. Tras esa tarde no volví a reír ni a llorar de forma sincera, nada conseguía calar en mí más que lo suficiente como para ser capaz de reproducirlo en mi rostro.

lunes, 28 de noviembre de 2011

When you say nothing at all.


Y así fue cómo lo perdí todo... Las ganas de seguir esforzándome en mantener vivo algo que por supuesto estaba condenado. Y lo peor de todo era que después de la mayor decepción que me podía haber llevado en años, sí, en años; ni siquiera era capaz de afirmar que me invadía un sentimiento con nombre. El estómago empezaba a pesarme, era como si la pantalla, mis manos, todo se alejara de mí misma, yo misma me alejara de mí misma. "No puede ser verdad, es un maldito sueño porque estas cosas a mí no me pasan." ¡Já! ojalá... Todo era real. Sé que el concepto de realidad en esos momentos estaba bastante distorsionado, pero era lo único a lo que podía atenerme y era dolorosamente abrumador. FIN.

martes, 15 de noviembre de 2011

I don't wanna miss a thing

Estás en tu cuarto absorta en tu mundo mirando en el reproductor esa canción -que por cierto es preciosa- pensando en la cantidad de tiempo que hace que no la escuchas y lo mucho que te apetece en este momento.
Así que le das al play y esperas a que los suaves acordes de su introducción atraviesen tu cuerpo, y ahí lo tienes: primer escalofrío. Suspiras largamente, cierras los ojos hasta que empieza la letra y con ella las primeras frases, y recuerdas el por qué habías dejado esa canción abandonada. Y cuando abres los ojos están anegados de lágrimas, por lo que te las intentas secar con el dorso de la mano. Pero es inútil, porque conforme te secas empiezan a brotar más y más, como si todo el agua del mundo se hubiera concentrado en tus ojos. Empieza el estribillo y con éste tu agonía, empiezas a cantar muy bajito la letra, con miedo a escucharte a ti misma porque sabes que tendrás la voz rota. Te abrazas a un cojín en un intento de no acabar por desmoronarte, por recoger un poco de la compostura que aún te queda y sigues cantando, pero ahora todo te recuerda a él, a lo mismo y no puedes parar de llorar. Entonces la canción queda en un segundo plano, porque tu cabeza va mucho más acelerada rememorando todos y cada uno de los detalles que creías que habías escondido muy al fondo. Descubres que nunca han desaparecido, que están ahí, que no has olvidado nada y cada estrofa no hace más que evocarte más detalles sobre lo que antes llamabas felicidad y que ahora se quedó sólo en pasado. Pasado, no paras de repetir esa palabra hasta que sencillamente te agota en tus labios y deja de tener sentido. La música se acaba y te quedas así, en la misma postura, que ha cambiado de sentada a tumbada y acurrucada y no te habías dado ni cuenta; con los ojos secos ya, no importa cuánto tiempo pase, porque estás en calma. Sales de tu cuarto y sonríes, porque ahí dentro no ha pasado nada, el mundo sigue girando y eso no va a cambiar, aún.

jueves, 21 de julio de 2011

Show me how it feels,

Reach out your hands and touch me, hold me close, don't ever let me go ~

 Un roce, una sonrisa traviesa, una mirada, una caricia intencionada, un toque indiscreto, una ráfaga de tu perfume, un suspiro frente a mis labios, un parpadeo, un beso con disimulo, otro con algo menos, un guiño de ojos, un mordisco, una risilla, una ceja levantada, un comentario irónico, una carcajada, un lametón lento, un susurro en tu oído, un te amo muy lento y bajito, y una y otra y otra vez... 


Lo necesito, de verdad lo necesito, te necesito a ti y no me puedo conformar con menos. Y tengo la aterradora y al mismo tiempo placentera sensación de que quiero todo contigo y de que si de verdad quedase poco tiempo sería para estarlo a tu lado.

martes, 19 de julio de 2011

And when everybody's sleeping, I still loving you.


Just say: Hi I love u

El otro día me preguntaste qué era lo mejor de mí misma. Lo único que recuerdo bien es la pregunta, porque justo en ese momento me quedé pensativa y no supe responder, así que supongo que respondería alguna de mis frases automáticas como una risa y un cambio de tema. Esa noche me quedé despierta hasta tarde. No con la música puesta ni leyendo como suelo, sólo miré al techo dejando que mi pie se moviera con nerviosismo. Lo cierto es que no me gusta nada de mí misma, podría cambiar mil cosas, pero no sé cómo hacerlo. Me canso en seguida de la gente que me rodea, a excepción de determinadas personas, es fácil que alguien me agobie y haga que necesite huir, correr, pasar, tirarme por la ventana. Soy odiosa. Después de un par de horas pensando sólo llegué a una conclusión. Lo que me gusta de mí son las cualidades de aquellas personas que lo hacen todo más fácil, con las que deseo estar cuando siento que todo me sobrepasa. Sé que no es exactamente algo propio de mí, pero es lo que me gustaría tener si consiguiera cambiar.

I swear I believed in love once, but love failed me.

Awake and unafraid, asleep or dead

Ella, mira a la mesa fijamente desde el sofá que se encuentra enfrente. La botella de cristal transparenta un líquido morado. Un color divertido teniendo en cuenta de lo que se trata. Se abraza a sí misma con fuerza, toma aire y se muerde el labio. Se ha dado cuenta de que está temblando por lo que se hunde más aún entre los cojines, pensativa. Un trago, sólo uno y esa podría ser la solución a todos y cada uno de sus problemas. Desde que era una cría ha escuchado que muerto el perro se acabó la rabia. Este podría ser el momento de matar a su propio perro.
Muerte líquida, así es cómo había le había escuchado llamarlo a la vieja que se lo vendió. No va a causarle una muerte real, no física. Es mucho peor que eso. En tres segundos puede conseguir que todo su pasado desaparezca, como si realmente nunca hubiera pisado la tierra. Alarga la mano y toma el pequeño frasco entre los dedos mirandolo atentamente. Exhala un suspiro pausado y quita el taponcito de corcho. Ha llegado la hora.




Miserable mornings. Neverending nights.

sábado, 23 de abril de 2011

Paris, tu paries, Paris que je te quitte, que je te change de cap.

Me he dado cuenta que he tenido tanto miedo de las cosas malas, que me he perdido las buenas.





Ohlalá, París... Nunca me había atraído verdaderamente esa ciudad, supongo que era porque todo el mundo estaba obsesionado con ella, tenía demasiada fama de ser en sí una musa consagrada cuando se trata de asuntos de amor. Estaba allí precisamente por ese tema, amor. Quizás esta ciudad podría decirme exactamente qué es eso y por qué se había empeñado en perseguirme allá por donde iba a pesar de mis incansables y fallidos intentos de huir de él. Me había pasado la mañana caminando por la Avenue des Champs-Élysées, había una suave brisa que acariciaba mis mejillas y ayudaba a pensar, caminaba sin rumbo casi cerrando los ojos a mi paso. No sé cuánto tiempo me pasé andando con la cabeza perdida en mi mundo, sólo soy consciente de que cuando me quise dar cuenta me encontraba en el Campo de Marte. Ante mis ojos se alzaba grande e imponente la Torre Eiffel. Se veía inmensa desde mi posición y me hacía sentir pequeña. Pero lo que más insignificante me hacía sentir eran la multitud de parejas que se encontraban a mi alrededor disfrutando del romanticismo que se podía masticar en el aire. El amor vuelve a la gente más imbécil de lo que ya es por sí sola, y por supuesto me incluía en este grupo, porque aunque la preciosa ciudad no me había ayudado a saber qué era lo que yo sentía -y podía apostar que  un puñado de estructuras jamás dirían lo que me estaba comiendo por dentro- me veía estúpidamente afectada por el amor en su formato más cursi que se veía expresado en cada uno de los rostros que me rodeaban.

sábado, 12 de marzo de 2011

Head over heels

¿Cómo me siento? Una pregunta difícil justo en este momento. Todo está patas arriba, todo está desordenado. Supongo que si fuera capaz de abarcar las emociones que ebullen dentro de mi cabeza, puede que no fueran tan intensas como lo son. No me hago a la idea de cómo algo tan agradable puede ser tan confuso a la vez. Todo es excitante y me asusta al mismo tiempo. ¿Sabes esa sensación de que se te encoge el estómago antes de hablar en público, cuando se te pone la piel de gallina y los ojos te pican aunque no quieras llorar? Pues es algo así el tropel de sensaciones que ahora mismo se mezclan en mi interior montando un auténtico parque jurásico.