Etapas, etapas, etapas... Es gracioso porque he descubierto que me avergüenzo de cada una de las palabras que escribo. No por las palabras que utilizo, no por la forma en la que conjugo los verbos, ni siquiera por esa manía que tengo de hacer enumeraciones cada dos por tres. La verdad es que cada una de las entradas que he estado publicando durante estos casi tres años están cargadas de dolor, de rabia y de amor. Cada una de ellas me "teletransporta" a un momento diferente y cada uno de esos momentos con sus circunstancias; y al releerlos me he dado cuenta de que no me soporto a mí misma.Por esta razón he decidido abandonar esto (aún más). Poner un punto y aparte a este blog que tantas veces ha sido necesario para mí y sencillamente dedicarme a otra cosa.
No voy a entretenerme más, porque tampoco creo que merezca la pena, aunque no sin antes decir algo: ...