viernes, 23 de noviembre de 2012

"Te pasas toda la vida encerrado en un laberinto, piensas en cómo escaparás algún día y lo increíble que será, e imaginas qué te deparará el futuro; pero nunca vas a hacerlo. Sólo usas el futuro para escapar del presente."

-John Green, Looking for Alaska

Keep you feet on the ground, when your head's on the clouds.

Las cinco de la mañana, y estás tan borracha que ni siquiera estás segura de si sigues de pie o si ya estás a cuatro patas buscando la dignidad que perdiste en el fondo del último cubata.
Jadeas intentando a duras penas hacer algo que antes eras capaz de hacer de forma automática y que poco a poco se ha convertido algo consciente: respirar.
Al fin consigues encontrar una pared contra la que apoyarte y ganar estabilidad, y cuando tu estado físico ha dejado de ser la primera de tus prioridades, es cuando tu cabeza toma cartas en el asunto. Tus mejillas se inundan de lágrimas de impotencia, tus manos temblorosas intentan despejar tu rostro, pero tienes los dedos demasiado entumecidos como para que respondan a tu petición. Tratas de pensar con claridad y lo único que consigues es que tu cerebro, confuso por el exceso de alcohol, comience a hacerte reír de forma patética. Ya no sabe cómo exteriorizar lo que sientes, ha estado tanto tiempo negándose que todo le pilla desprevenido. Quizás sería una buena terapia beber para podernos decir todo lo que no atrevemos cuando estamos sobrios.

jueves, 22 de noviembre de 2012

"Iban oscuros bajo la noche solitaria por las sombras"

Me gustaría que fueras un libro, así podría evadirme entre tus páginas y subrayar mis cosas favoritas sobre ti, doblaría las esquinas de tus hojas y podría decirle a mis amigos lo maravilloso que eres. Te guardaría en un estante cerca de la cama, donde iría a escapar de la realidad y soñaría con el tipo de cosas que me hacen feliz. Te leería una y otra vez, como si fueras el único libro que tengo. Te llevaría a dondequiera que fuese, porque me hace feliz la manera en la que eliges las palabras y lo suave que haces que fluyan por el papel.



Ref. Título: Eneida 6:28, Virgilio.

martes, 20 de noviembre de 2012

domingo, 18 de noviembre de 2012

¿Quieres ser mi pijama?


Where's the smell of my teen spirit?


Mis sábanas y a no huelen a ti. De hecho dejaron de hacerlo justo en el momento en el que saliste por la puerta. Me acuerdo de que estaba invadida por la rabia y solo podía pensar en deshacerme de ellas, así que las quité y las rasgué con mis propios dedos hasta que empezaron a dolerme las yemas. Luego borré cada rastro que vi de ti, al igual que borré tu número de mi móvil.
Pero con eso no conseguí deshacerme de todos tus recuerdos. Aún mantengo una de tus camisas en el fondo de mi armario.

Habían pasado ya ocho meses desde que empezamos a salir y era uno de esos días en los que jugábamos a cuidar el uno del otro. Te levantaste de la cama, me miraste, miraste las perchas de mi armario y decidiste colgar la que llevabas puesta, tomando así un poco más de parte en lo que era mi vida.

Por desgracia yo lo olvidé y ahora que la he encontrado no me atrevo a tirarla. Y aquí es donde entra en juego el “por si acaso”. ¿Por si acaso qué? Si fuera fiel a mí misma sabría que no va a ocurrir, que no vas a volver.
Sin embargo, florecen todos los sentimientos en mi tripa cada vez que por casualidad me encuentro con tu olor. Y me sorprendo buscándote a mi alrededor para hallar lo mismo de siempre: nada.